Lorena Pérez

La salud y bienestar. Objetivo de Desarrollo Sostenible nº 3

La salud y bienestar. Objetivo de Desarrollo Sostenible nº 3
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Luego de un año intenso, marcado por este punto de inflexión que ha representado a nivel global la crisis del Covid-19, la palabra salud resuena de forma distinta para mi. Cuidar a los mayores fue lo que marcó mi estado en el inicio de este proceso.

Eso suponía confinarnos absolutamente, esperando un mejor momento para reencontrarnos con los abuelos. Pero confieso que pasado un tiempo noté que en ese ejercicio estábamos descuidando otra parte altamente relevante… la salud mental que se sostiene gracias a los afectos.

A todos nos ha golpeado de una u otra forma esta experiencia. Sin duda ha puesto en crisis no solo a la salud, si no también nuestras dinámicas, nuestras relaciones, las amistades, las prioridades y una lista extensa, me atrevo a decir interminable, de aspectos que han sufrido algún tipo de crisis durante este tiempo.

Pero hoy nos sentamos a hablar de la salud y el bienestar, el tercero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se propone garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades como eje esencial para el desarrollo sostenible.

Según la ONU antes de la pandemia hubo avances significativos en relación con el aumento de la esperanza de vida y la reducción algunas de las causas de muerte comunes asociadas con la mortalidad infantil y materna. En ese sentido hay datos alentadores en relación con los avances mundiales y otros que suponen un desafío de grandes magnitudes aún.

 

Algunos avances importantes en la salud mundial

  • Cada día mueren 17.000 niños menos que en 1990, pero más de cinco millones de niños mueren cada año hoy en día antes de cumplir los 5 años.
  • Más mujeres están recibiendo atención prenatal. En las regiones en desarrollo, la atención prenatal aumentó del 65% en 1990 al 83% en 2012.
  • Entre 2000 y 2015 se evitaron más de 6,2 millones de muertes por malaria, principalmente de niños menores de cinco años en el África subsahariana. La tasa global de incidencia de la malaria ha disminuido en un 37% y las tasas de mortalidad en un 58%.

 

Desafíos por delante. Solo una parte de una gran lista

  • Los niños que nacen pobres tienen casi el doble de probabilidades de morir antes de los cinco años que los de las familias más ricas.
  • La tasa de mortalidad materna —la proporción de madres que no sobreviven al parto en comparación con las que lo hacen— en las regiones en desarrollo es todavía 14 veces mayor que en las regiones desarrolladas.
  • A nivel mundial, las adolescentes y las mujeres jóvenes enfrentan desigualdades de género, exclusión, discriminación y violencia, lo que las pone en mayor riesgo de contraer el VIH.

La pandemia nos ha tenido con la atención puesta en este virus que ha puesto de cabeza muchas realidades de nuestra sociedad. Pero esos grandes desafíos están aún ahí, con o sin pandemia. Las metas del ODS3  tienen alcances inmensos y requieren de un gran compromiso por las personas y las organizaciones de todo nuestro globo.

A poco más de un año en que fue declarado el ingreso del virus SARS-CoV-2 en Chile tengo nuevos dolores, tengo nuevas ansiedades, no he podido ir a mis controles dentales ni he llevado a mis hijos a sus controles médicos. Posiblemente nada de esto traiga como consecuencias graves problemas dentro de mi círculo familiar en relación a nuestra salud. Sin embargo reflexiono y pienso en la fortuna que significa contar con buena salud pero que no muy lejos de mi zona la realidad es muy distinta. ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo aportar para alcanzar las metas? Uno de los datos que más llamó mi atención al leer lo planteado por las Naciones Unidas fue que “los hijos de madres que han recibido educación, incluso las madres con tan solo educación primaria, tienen más probabilidades de sobrevivir que los hijos de madres sin educación”.

Generar conocimiento, compartir el conocimiento, compartirlo pero de forma que nuestro interlocutor pueda comprenderlo e integrarlo. Educar. Desde mi posición ese es un factor clave. Y como parte de un equipo que busca beneficiar con su quehacer no solo las cifras financieras de nuestros clientes sino que por sobre todo su impacto positivo, saber cómo, cuándo y dónde compartir un determinado mensaje hace toda la diferencia.

 

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